Cuando le explicas a un niño de cinco años que la energía solar fotovoltaica convierte la radiación en corriente eléctrica, pasa lo previsible: nada. Asiente, mira a otro lado y al minuto siguiente está pensando en el recreo.
Pero si le dices que hay una bola de energía verde capaz de mover el mundo sin ensuciarlo y que nunca se acaba, y que tiene un montón de amigos que le enseñan distintas maneras de conseguir esa energía… entonces sí. Entonces quiere saber más.
Ese es, contado en corto, el origen de Vis y sus amigos: personajes que existen para que las energías renovables dejen de ser una explicación y pasen a ser una historia.
¿Quién es Vis?
Vis es la energía renovable. Literalmente: es ella.
Es una bolita redonda, verde y luminosa, con un halo resplandeciente que va del amarillo al naranja, ojos grandes y muy abiertos, y unos bracitos finos con los que señala, saluda y se emociona. Flota. Y allí donde va, algo se enciende, algo se mueve, algo funciona. Y siempre sin ensuciar ni acabarse.
La idea de fondo es sencilla y muy deliberada: la energía no se ve. Es la razón por la que cuesta tanto explicársela a un niño. No se toca, no tiene color, no se puede coger con la mano. Vis existe precisamente para darle una cara a eso invisible. Cuando un peque ve a Vis, está viendo la energía limpia.
Y, sobre todo, Vis no explica: acompaña. No es la profe del cuento. Es la amiga que aparece cuando hace falta y que se pone tan contenta como los niños cuando algo sale bien.
¿Y quién es Solta?
Solta es la energía solar fotovoltaica. Es un panel solar con ojos grandes y piernas largas, capaz de transformar la luz del sol en electricidad para resolver los problemas de los niños. Tiene un papel muy concreto en la historia: es quien consigue la energía.
En el primer cuento de la colección, Vis y Solta ayudan a los niños, los peques descubren cómo Vis ayuda a Martín, un niño de cinco años, gracias a Solta: la luz del sol llega hasta el panel y se convierte en la electricidad que enciende las cosas de casa. Es la explicación de la energía solar fotovoltaica entera, contada sin una sola palabra técnica.
La pareja funciona porque cada uno ocupa un sitio distinto: Solta es quien consigue la energía; Vis es la energía puesta a trabajar. Un niño de siete años pilla esa diferencia a la primera cuando la ve en imágenes, y esa es justo la idea que luego le permite entender cualquier otra renovable.
Y ahora llega Turbi
El segundo cuento de la colección, dedicado a la energía hidráulica, trae un personaje nuevo: Turbi.
Turbi tiene forma de turbina: un cuerpo redondo azul claro rodeado de aspas planas como las de un molinillo, unas gafas de sol rosas y una sonrisa permanente. Y su papel es enseñar lo mismo que Solta, pero con otro protagonista: que el agua en movimiento también puede mover cosas, y que de ese empujón sale electricidad.
En esta nueva aventura, Vis acompaña a Martín y a Emma —los niños de los cuentos— a descubrir a Turbi. Si quieres ir abriendo boca con los peques antes de que salga, tenemos el tema explicado en el post sobre cómo el agua se convierte en electricidad.
Por qué un personaje enseña mejor que una explicación
No es una intuición bonita: es lo que pasa en cada sesión con niños.
Un personaje da a quién seguir. Un concepto no se puede querer; un personaje sí. El niño se ve representado en Martín y atiende a lo que le va ocurriendo. Y Vis y Solta son los conceptos «complicados» que queremos contarle, convertidos en amigos.
Un personaje resuelve la abstracción. Energía, renovable, eficiencia: tres palabras que para un peque de infantil no significan nada. Convertidas en alguien que se mueve, sonríe y resuelve problemas, se vuelven manejables.
Un personaje se queda. Meses después de una sesión, los niños no recuerdan la definición. Recuerdan a la bolita verde. Y, con ella, recuerdan qué era la energía renovable.
Un personaje vuelve. Como la colección crece, cada libro nuevo se apoya en lo que el niño ya conoce. Quien ya conoce a Vis y a Solta entiende a Turbi mucho más rápido, y se da cuenta de que hay distintas formas de resolver problemas con la energía.
Es la misma razón por la que los cuentos funcionan tan bien en el aula, algo que contamos con más detalle en cuentos para enseñar energías renovables.
De dónde salen estos personajes
Los cuentos de «Vis y sus amigos» nacen de Bárbara Jiménez, ingeniera industrial y fundadora de SerTuEnergia. Es decir: los conceptos vienen de alguien que trabaja con ellos de verdad, no de una simplificación hecha desde fuera.
Los cuentos sí simplifican la teoría, y tienen elementos imaginarios, como los portales mágicos. Pero hay un detalle que a los profes les importa: la autora ha mantenido con cuidado los conceptos, e incluso las palabras, que más adelante, en secundaria, les sonarán extraordinariamente familiares a los niños. Lo que se hace es elegir bien qué contar a cada edad, no falsearlo.
Dónde te los puedes encontrar
- En los libros. Vis y Solta ayudan a los niños (energía solar fotovoltaica, 4-9 años) ya está publicado, y el de energía hidráulica está en camino. Los dos, en la página de la colección.
- En los cuentacuentos. En colegios, bibliotecas y centros culturales de la Comunidad de Madrid, donde la historia se cuenta en directo y los peques participan.
- En los talleres. «El Poder del Sol» y «El Poder del Agua», donde después del cuento los niños comprueban con las manos lo que acaban de escuchar.
- En este blog. Vis y sus amigos aparecen en las ilustraciones de casi todos los artículos. No es decoración: es la misma pandilla, el mismo mundo.
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En SerTuEnergia llevamos los cuentos y los talleres de energías renovables a niños de 4 a 9 años en colegios, bibliotecas y centros culturales de la Comunidad de Madrid. Cuentacuentos, taller, o los dos seguidos: la historia primero y las manos después.
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