Hay una pregunta que tarde o temprano hace cualquier niño: «¿Y el sol se apaga por la noche?». Y es una pregunta estupenda, porque abre la puerta a una de las historias más grandes que se le pueden contar a un peque: la de la estrella que lo enciende todo.
Aquí van diez curiosidades del sol pensadas para contarlas a niños de 4 a 9 años. No hace falta soltarlas todas de golpe: una bien contada, en el momento adecuado, vale más que las diez seguidas.
1. El sol es una estrella (y no de las grandes)
A los niños les sorprende muchísimo: el sol es una estrella igual que las que se ven de noche. La única diferencia es que está mucho más cerca. Y aunque a nosotros nos parece enorme, en la familia de las estrellas es de tamaño mediano. Hay estrellas tan grandes que, a su lado, nuestro sol sería como un garbanzo junto a una sandía.
2. Dentro del sol caben más de un millón de Tierras
Este dato funciona siempre. Si el sol fuera una pecera gigante, podríamos meter dentro más de un millón de planetas como el nuestro. Para que se hagan una idea: pídeles que imaginen una bañera llena de guisantes. La bañera es el sol; cada guisante, una Tierra.
3. La luz del sol tarda 8 minutos en llegar
Cuando vemos el sol, en realidad estamos viendo cómo era hace 8 minutos, porque su luz tarda ese tiempo en recorrer el camino hasta la Tierra. Con los mayores de la clase se puede rizar el rizo: si el sol se apagara ahora mismo (tranquilos: no va a pasar), tardaríamos 8 minutos en enterarnos.
4. El sol no se apaga por la noche
La respuesta a la gran pregunta: el sol nunca se apaga. Lo que pasa es que la Tierra gira como una peonza, y cuando nuestra parte del planeta se da la vuelta, dejamos de verlo. Mientras aquí es de noche, en otro lugar del mundo hay niños desayunando al sol. Un globo terráqueo y una linterna bastan para demostrarlo en un minuto.
5. El sol es la pila gigante del planeta
Casi toda la energía que usamos viene, de una forma u otra, del sol. Las plantas crecen con su luz. El viento existe porque el sol calienta el aire de forma desigual. Las nubes y la lluvia que llenan los ríos existen porque el sol evapora el agua del mar. Hasta la energía hidráulica es, en el fondo, energía solar que ha dado un rodeo.
6. Podemos convertir su luz en electricidad
Y aquí llega la magia de verdad: las placas solares convierten la luz del sol directamente en electricidad. Se parece mucho a lo que hacen las plantas con la fotosíntesis: ellas toman la energía del sol para crecer, sin ensuciar nada, y las placas la toman para encender las cosas de casa. Si quieres profundizar, tenemos un artículo entero sobre cómo funciona la energía solar explicada para niños.
7. En España somos ricos… en sol
España es uno de los países de Europa con más horas de sol al año: en buena parte del país, más de 2.500 horas. Es como tener un tesoro que se renueva cada mañana. Por eso cada vez hay más placas solares en tejados de casas y colegios.
Para que los peques se hagan una idea de lo que eso significa: en un solo verano —junio, julio y agosto— un sitio como Almería o Sevilla recibe tanto sol como el que le cae en un año entero al norte de Inglaterra o a Escocia. Tres meses aquí valen por doce allí. Con los mayores de la clase funciona muy bien dicho así: si el sol fuera dinero, aquí cobraríamos cuatro veces más por el mismo trabajo.
8. El sol también «acaricia» con cuidado
El sol da la vida, pero hay que tratarlo con respeto: por eso usamos crema, gorra y sombra en las horas fuertes. Es una curiosidad importante para los más pequeños: el mismo sol que da energía a las placas solares puede ponernos rojos como tomates si no nos protegemos. Querer al sol es también saber cuándo resguardarse de él.
9. Le quedan unos 5.000 millones de años de mecha
A veces algún niño se preocupa: «¿Y si el sol se gasta?». La respuesta tranquiliza y asombra a la vez: al sol le queda combustible para unos 5.000 millones de años. Para un peque, eso es infinito y un poquito más.
10. Los girasoles le siguen la pista
Los girasoles jóvenes giran durante el día siguiendo al sol de este a oeste, y por la noche vuelven a su posición para esperarlo al amanecer. Es la excusa perfecta para plantar uno en clase o en casa y comprobarlo. Y de paso, hablar de cómo las plantas también «funcionan» con energía solar. Por cierto: algunas placas solares hacen lo mismo que los girasoles y van girando durante el día para seguir al sol.
Cómo convertir estas curiosidades en una actividad
Un truco que usamos mucho en nuestros talleres: en vez de contar los datos, convertirlos en preguntas de concurso. «¿Cuántas Tierras caben en el sol: cien, mil o más de un millón?». Se equivocan, se ríen, y no se les olvida.
Otra opción es combinarlas con experimentos: nuestro artículo con experimentos de energías renovables para hacer con niños tiene varios que funcionan de maravilla como continuación (el horno solar casero es el favorito indiscutible).
Del dato al cuento: así lo hacemos en SerTuEnergia
En nuestro taller «El Poder del Sol», estas curiosidades no se cuentan en una pizarra: las descubren los niños junto a Vis y Solta, los personajes de la colección Vis y sus amigos, en un cuentacuentos interactivo seguido de experimentos con placas solares de verdad y una actividad creativa para llevarse a casa.
Trabajamos con niños de 4 a 9 años en colegios, bibliotecas y centros culturales de la Comunidad de Madrid. Si estás preparando el curso y quieres que el sol entre en tu aula por la puerta grande, escríbenos y te preparamos una propuesta a medida. También puedes ver todos los detalles en la página de talleres y cuentacuentos.
SerTuEnergia es un proyecto educativo que acerca las energías renovables a los más pequeños a través de cuentos, talleres y charlas interactivas.

